Deva & Mutriku 2020

Nuestro regreso a Deva y Mutricu en el 2020 un día inestable y un tanto solitario. En invierno el panorama cambia. Encuentras una atmósfera diferente tanto en el clima como en la sociedad. Hace fresco y no se ve mucha gente. La intensidad se reduce. Pasamos un día tranquilo.

Tomamos unos vinos y unas aceitunas en el Restaurante Alvarez y después comemos unos menús muy ricos en el Zalburdi. Los cafés en Mutriku. La carretera de la costa está operativa y ahorras tiempo de viaje.

GRUPO INTRÉPIDO / Andrés y Agus, Cleopatra.

COMIDA EN DEVA

GRUPO INTRÉPIDO

LUZ EN DEBA

Dos viejillos outsiders en Mutriku ;)

Andrés y Agus, dos viejillos forasteros que solo quieren experimetar la diversión del viaje, pasarlo bien sin molestar a nadie, rodar libres como el viento y respirar. Hagan el favor, nosotros vamos y venimos, respetamos los lugares que visitamos, somos gente de buena voluntad, no queremos enemigos y las disputas nos aburren, dejen que pasemos de largo, no nos llevaremos nada salvo el recuerdo de los buenos momentos. Que agradecemos sinceramente. Gracias. No teníamos claro a dónde ir, solo queríamos salir del barrio. Nos paramos en Mutriku porque nos gusta el lugar, el ambiente y la peña. El día es azul como el cielo y la mar salada. Aparcamos el carro y pillamos sitio en la terraza del bar Puerto, taberna fantástica donde nos proporcionan un par de vinos tintos y unas olivas. Una maravilla. Vista excelente, fresquito del bueno, ambiente relajado, sosiego. Andrés se lía un pitillo que inhala con satisfacción. Es un pueblo de cuestas, escaleras y ascensores. Terrazas. Subir y bajar, como la vida misma. Unas veces en la cumbre y otras veces en el fango, chapoteando como un gorrino. Tiramos hacia las alturas, vagamos por las calles y desembocamos en la plaza del pueblo, pedimos un vinito en el bar Piper y charlamos entretenidamente sobre los materiales de construcción empleados en la zona, una piedra blanca caliza con aspecto duro y noble. Divagamos entre trago y trago. Nos entra el apetito y como de costumbre ponemos rumbo a nuestro restaurante favorito, el Goiti Behera, Atxintxin Kalea 21, lugar especial donde nos atienden con respeto y consideración, cosa que se agradece, no estamos acostumbrados. Allí encontramos a nuestra camarera favorita, Iruntxe, (foto) una chica encantadora, muy profesional, guapa y buena. Pedimos el menú que puedes apreciar en las fotos, fantástico. Todo muy rico. Pasamos un buen rato. Ensaladas y pescados frescos, merluza y bacalado. Sidra. Regresamos al sol de la plaza a tomar los cafecitos en la Taberna Ametxa, en la plaza Txurruka. Visito la iglesia. Se hace tarde. Regresamos al carro. Paramos en el Puerto del Calvario a volar el Drone y volvemos al hogar, dulce hogar. Un día sensacional. Gracias por el trato y los alimentos.

Puerto del Calvario y su Ermita, piloto. Agus.
Mutriku al fondo.

Regreso a Mutriku

Regresamos a Mutriku por el puerto del Calvario, tenemos tan grato recuerdo de nuestra anterior estancia que repetimos. Nos tomamos unos vinitos y unas aceitunas en el Bar Puerto, la terraza está animada, entablamos amigable conversación con unos euskaldunes, con un amabilísimo y muy educado señor Argelino y con una pareja de turistas Israelitas asentados en los USA. Pasamos un rato agradable. El tiempo acompaña. Subimos a comer al Goiti Behera un menú barato y sabroso. Después de llenar la cantimplora en la fuente de la plaza del pueblo nos tomamos un cafecito en la taberna Ametza frente al templo. Pasamos un día agradable y tranquilo en un pueblo pacífico. Subimos el puerto del Calvario y visitamos la ermita Kalbaixo con unas vistas excepcionales donde entablamos relación con unos burritos simpáticos y amables. En definitiva, un día fantástico. Ponemos rumbo a casa. Gracias a Mutriku.

Vivan su vida y respeten la vida de los demás. No todos somos iguales ni pensamos lo mismo. Sean razonables y tolerantes, disfruten de su existencia con cordura y respeto. Gracias.

Mutriku

LLegamos a Mutriku atravesando el puerto del Calvario. El pueblo de las cuestas, las escaleras y los ascensores. Es sábado y la cosa está animada, la gente es tranquila y pacífica, respetuosa. Nos tomamos unos vinos con unas aceitunas y disfrutamos del ambiente. Charlamos con la gente del lugar y nos recomiendan un restaurante, el Goiti Behera, situado en un espacio atractivo con muy buena vista y un trato excelente. Sito en Atxitxin Kalea, 21, 20830 Mutriku, Gipuzkoa. Comemos de maravilla. Damos un paseo y nos tomamos un cafecito. Nos sentimos como en casa. Gracias por la bienvenida y el trato amable. De todo corazón. Volveremos. Una gran experiencia.

Vivan y dejen vivir a la gente en paz y libertad. Cada uno de nosotros es diferente y único, no todos somos idénticos ni pensamos igual.