Andrés y Agus, dos viejillos forasteros que solo quieren experimetar la diversión del viaje, pasarlo bien sin molestar a nadie, rodar libres como el viento y respirar. Hagan el favor, nosotros vamos y venimos, respetamos los lugares que visitamos, somos gente de buena voluntad, no queremos enemigos y las disputas nos aburren, dejen que pasemos de largo, no nos llevaremos nada salvo el recuerdo de los buenos momentos. Que agradecemos sinceramente. Gracias. No teníamos claro a dónde ir, solo queríamos salir del barrio. Nos paramos en Mutriku porque nos gusta el lugar, el ambiente y la peña. El día es azul como el cielo y la mar salada. Aparcamos el carro y pillamos sitio en la terraza del bar Puerto, taberna fantástica donde nos proporcionan un par de vinos tintos y unas olivas. Una maravilla. Vista excelente, fresquito del bueno, ambiente relajado, sosiego. Andrés se lía un pitillo que inhala con satisfacción. Es un pueblo de cuestas, escaleras y ascensores. Terrazas. Subir y bajar, como la vida misma. Unas veces en la cumbre y otras veces en el fango, chapoteando como un gorrino. Tiramos hacia las alturas, vagamos por las calles y desembocamos en la plaza del pueblo, pedimos un vinito en el bar Piper y charlamos entretenidamente sobre los materiales de construcción empleados en la zona, una piedra blanca caliza con aspecto duro y noble. Divagamos entre trago y trago. Nos entra el apetito y como de costumbre ponemos rumbo a nuestro restaurante favorito, el Goiti Behera, Atxintxin Kalea 21, lugar especial donde nos atienden con respeto y consideración, cosa que se agradece, no estamos acostumbrados. Allí encontramos a nuestra camarera favorita, Iruntxe, (foto) una chica encantadora, muy profesional, guapa y buena. Pedimos el menú que puedes apreciar en las fotos, fantástico. Todo muy rico. Pasamos un buen rato. Ensaladas y pescados frescos, merluza y bacalado. Sidra. Regresamos al sol de la plaza a tomar los cafecitos en la Taberna Ametxa, en la plaza Txurruka. Visito la iglesia. Se hace tarde. Regresamos al carro. Paramos en el Puerto del Calvario a volar el Drone y volvemos al hogar, dulce hogar. Un día sensacional. Gracias por el trato y los alimentos.
Dos viejillos outsiders en Mutriku ;)














































