Hondarribia 2020

Primera visita a Hondarribia 2020 en esta tregua invernal. Pasamos un día excelente, como siempre. Paseamos, charlamos, observamos, hacemos amigos, tomamos unos vinos y unas aceitunas, comemos, etc. EL RAYO QUE NO CESA NOS ACOMPAÑA. Volveremos.

GRUPO SALVAJE. Andrés y Agus, Cleopatra.

EL RAYO QUE NO CESA / HONDARRIBIA 2020
BASQUE COUNTRY

Andrés y Agus [LUZ]

DOS RAYOS ILUMINANDO LA TINIEBLA

De regreso en Hondarribia 07/02/2020 – Primera Parte [1]

Regreso a Hondarribia

Retornamos a Hondarribia a pasar el día con la máxima tranquilidad. Aparcamos el auto y buscamos un lugar para tomar unos vinos y un bocado de algo apetitoso. Pensamos en el Ardoka pero cuando llegamos nos encontramos el establecimiento cerrado por descanso. Ocupamos una mesa en la terraza contigua, el bar Senra, donde nos premiamos con unos crianzas y un pintxo de salmón y antxoas muy rico. La calle está animada y la gente se ocupa de sus asuntos. Nos entra el apetito y tiramos para Nagusia Kalea, paramos en el Bar Etxeberría pero esta vez solo nos ofrecen unas raciones y no nos conformamos, nos recomiendan bajar la calle para encontrar el bar Larra donde nos sugieren un menú extraordinario por 13 euros. Nos acomodamos y tomamos una sopa de pescado y una mixta, después un guiso de toro y un bonito con salsa de pimientos y tomate con patatas panadera. Todo muy bien cocinado y en su punto, sabroso, muy rico. Bueno, sano y barato. Divertido. Volveremos. Un lugar a tener en cuenta. Los cafés los tomamos en la plaza de Armas, en el Ttopara Café, un lugar que nos encanta. En general lo pasamos muy bien aunque siempre encuentras a alguien entrometido y molesto que no sabe ocuparse de sus asuntos e interfiere la existencia de los demás. Una pena. A esos los ignoramos. Una jornada estupenda. Nosotros vivimos y dejamos vivir. Somos neutrales, dejamos los lugares como los encontramos. Punto.

Hondarribia Zona

Queridos lectores, esta vez enfilamos el capó del Subaru en dirección a Hondarribia, zona fronteriza peculiar, bella y compleja. Desde aquí queremos saludar a sus habitantes, a todos sin excepción por el trato amable y considerado. Aparcamos sin dificultad una mañana preciosa y tranquila para aproximamos en caminata hacia la alameda arbolada con la intención de tomarnos unos vinitos y unas aceitunas en la Vinacoteka Ardoka donde el barman nos dá una explicación sobre la elaboración de un vino determinado que omito referir para no desmerecer a los otros, encontrarás una gran variedad de caldos en su amplia y experta oferta. Para todos los gustos y paladares. Saludamos a la jefa con la que intercambiamos unos comentarios y partimos satisfechos a la ciudadela del pueblo. Tomamos asiento en el Ttopara Café en la plaza frente al Castillo de Carlos V, una amable chica nos atiende para servirnos unos vinos que tomamos plácidamente bajo la sombrilla como dos hombres libres bañados por la claridad del día. Disfrutamos como enanos. De ahí, tras despedirnos y agradecer el trato recibido pateamos la calle hasta el Restaurante Etxeberría, ocupamos una mesa en su espléndida terraza y solicitamos una ensalada de tomate con bonito y antxoas, unos choquitos y para finalizar unos escalopes de merluza. Una botella de buena sidra para calmar la sed. Una maravilla. La camarera atenta y amabilísima, muy profesional. Damos gracias por los alimentos y la fortuna que la vida nos ofrece, que aceptamos con agradecimiento. Después de una buena conversación y el reposo pertinente de la sobremesa hacemos un recorrido por la zona para contemplar los detalles urbanos depositando nuestro interés en los edificios. Para finalizar nuestro periplo tomamos unos refrigerios en el Uxoa, frente a la Playa Pequeña, lugar animado y concurrido. Salimos del pueblo contentos y despreocupados. Con mucho gusto, Andrés y Agus. Opticas, Samsung y Leica.