Nosotros visitamos los lugares a los que acudimos de manera neutral y pacífica con la única intención de pasar un día tranquilo y relajado disfrutando de las bondades que los pueblos nos ofrecen. Damos gracias por la hospitalidad y cuando abandonamos los sitios que visitamos los dejamos tal y como los encontramos. No somos intrusos, no juzgamos nada ni a nadie, procuramos pasar un rato divertido sin intervenir en la vida cotidiana de las poblaciones. No tenemos ningún criterio, ninguna intención nos influye, reconocemos las señas de identidad de las localizaciones y las respetamos. Nos nutre la variedad. Generalmente, si es posible, buscamos establecimientos de consumo baratos. Fotografiamos las peculiaridades tal y como las encontramos, con curiosidad, aprecio y neutralidad. Somos personas no alineadas. Libres. Aceptamos con agradecimiento los detalles amables e ignoramos los desaires y el rechazo. Una vez que aparcamos el vehículo en la entrada de Getaria y como durante el trayecto mi colega comenta que tiene ganas de tomarse un vino nos acercamos al Restaurante Itxas Etxe donde nos tomamos un par de crianzas con unas aceitunas en la terraza enfrentada al puerto. Nos atiende un personal amable. La cosa está muy tranquila, hace calor y se aprecia la sombra. Subimos al pueblo atravesando el tunel de la Iglesia y después de un pequeño reconocimiento por la parte vieja nos detenemos en la terraza fresca del establecimiento GETAKA, Getariako Prodoits Expression, un sitio impecable donde nos atienden con respeto y amabilidad, catamos unos vinos tintos con aceitunas. Pasamos un rato estupendo entretenidos con las características de la obra de la Iglesia de San Salvador, su arenisca de color rojizo por el óxido de hierro atrapa nuestra atención y discusión. Divagamos un rato y contemplamos el paso de los turistas. Llega la hora de comer y nos instalamos en una mesa en la terraza de la Taberna MAHASTI, donde nos regalamos unas lentejas, una ensalada de frutos del mar y unas rodajas de bonito a la plancha encebollado riquísimo. Unos postres caseros y felices de la vida. Damos gracias por los alimentos. Regresamos a la zona del puerto y nos tomamos unos cafecitos en el Ketarri, con vistas al mar. Damos un paseo por el puerto y recalamos otra vez en el Itxas Etxe donde repostamos líquido porque el día es caluroso y húmedo. Vemos a la gente pasar. Regresamos al coche y volvemos a casa, donde, al menos en mi caso espera el rechazo y el desprecio. Gracias Getaria.