Dos trotamundos en Zumaya (Basque Country)

Esta vez paramos en Zumaya, un día luminoso de alta temperatura. Aparcamos en el astillero y tenemos que dar un rodeo por la ría para acceder al pueblo atravesando el puente de hierro. El pueblo está muy animado. Dinamismo y color. No conocemos el lugar así que exploramos una zona concurrida y nos topamos con una concentración de bares muy atractiva, atestada, tomamos sitio en una mesa disponible en la Taberna Gure Txokoa, donde saboreamos unos vinos y unas aceitunas, consumición tradicional. Curiosamente están repartiendo unos premios de pesca y la cosa está muy activa. Sacamos unas fotos. Lo pasamos bien. Damos un paseo por la zona vieja y visitamos la Iglesia, llenamos la cantimplora en una fuente de buena agua. Preguntamos por algún restaurante que ofrezca un menú barato y un señor muy amable nos acompaña hasta la Taberna Bai Bidea donde nos atienden estupendamente. Pedimos una mixta y una de tomate con bonito, txitxaro a la espalda con panaderas y escalope con patatas fritas, de postre arroz con leche. Sidra y agua. Todo muy sabroso y bien cocinado. Comida de verdad, de la zona. Decidimos tomar los cafés en el Balneario de Zestoa, pero esa será otra aventura, gracias a Zumaya por la atención y los alimentos. Un placer. Dicen que se hace camino al andar.

Atentamente, Andrés y Agus.

Dos tipos libres en Ondarroa [2][A] Andrés y Agus

Después de comer cruzamos el puente blanco y nos detenemos en la terraza del Moby Dick a tomar unos cafecitos, acomodados bajo la protección de las sombrillas contemplamos la actividad playera. A medida que el día se despeja la gente acude a la playa a tomar el sol y socializar. Se forman grupos afines. La gente se observa. Hace calor y la humedad pega el tejido a la piel, se agradece la brisa marina. Pasamos un rato largo y bucólico, Fiona duerme tranquila y segura. Decidimos merodear la parte vieja del pueblo y visitar la iglesia, fuerte e imponente, dominadora. Cruzamos el puente antiguo y alcanzamos la Iglesia. Afortunadamente está abierta y tiene agua bendita. En señal de respeto mojo los dedos y me santiguo frente al altar mayor. No soy católico. Respeto los templos. En el coche porto un rosario que compré en el Vaticano y al cuello, invisibles, llevo una o dos cruces. Curiosamente fuí bautizado y acepté el refugio Budista. Me gustan Jesús y Buda. Son muy humanos. No son incompatibles. Vagamos por las calles estrechas y frescas para desembocar en el Beikozini donde nos tomamos unos refrigerios. Al caer la tarde regresamos al auto y escogemos un lugar estratégico para volar el drone. Un sitio fantástico, muy salvaje. Después de pasar una jornada estupenda regresamos a casa felices y contentos. Gracias a Ondarroa por su amabilidad, por el trato y los alimentos.

Nos gustan los animales y nos gusta la ecología. Estamos en el camino como Jack Kerouac o Antonio machado. Nos gustan las personas buenas.

Optica: sony alpha 7 mark II S

https://www.youtube.com/channel/UC6BersutUnXQA7K8K0nTFBg

Andrés y Agus a su puta bola.

Dos sesentones en Ondarroa [01]

Dos personas libres y pacíficas visitan Ondarroa acompañadas de nuestra amiga canina Fiona. Nosotros vamos a nuestra bola, somos observadores atentos y pequeños cronistas, documentamos nuestras visitas con fotos y videos desde tierra y con el drone. No tenemos intención de molestar a nadie, nada más lejos de nuestro propósito. Nuestra única pretensión es disfrutar de los caminos y las estancias con exquisita neutralidad. Somos reporteros independientes. Dejen de molestar, nosotros no nos metemos con nadie. Ignoramos a los detractores. Somos respetuosos y amables, no nos comemos a nadie, no representamos ninguna amenaza. En ocasiones las mentiras y las insidias nos preceden pero nosotros conservamos la calma y hacemos caso omiso de los desaires, los comentarios hirientes, las intromisiones y en general la malignidad. Continuamos nuestro viejo viaje impertérritos y sonrientes. Su fanatismo no nos perturba. Creo que queda suficientemente claro. Llegamos al pueblo por la costa, después de pasar Deva nos desviamos por el puerto del calvario hasta Mutriku y desde allí tomamos la ruta a Ondárroa. Aparcamos el coche a la salida de la villa justo donde comienza la carretera que conduce a Lekeitio (pendiente de visita) y bajamos al centro a tomar unos vinos y unas aceitunas. Aparcamos en una mesa del Gaztedi justo en medio de toda la animación. Damos de comer a Nana y charlamos con las mesas vecinas. La gente pasa tranquila disfrutando del día. Unos señores muy amables nos indican un lugar para comer un menú barato, el Beikozini, un lugar singular y atractivo, lamentablemente llegamos en el peor momento posible, el lugar está atestado y como tenemos apetito subimos por la calle Artabide hasta un local donde comemos un menú estupendo en una terraza alucinante, lamentablemente he perdido unas fotos en las que figuraban la fachada y otros detalles del establecimiento. Volveremos a reparar la pérdida. Tomamos una ensalada fantástica, un pollo casero y un tomate relleno de pisto. Los postres estupendos, las fotos se han perdido, una lástima. Continuará ……