Retornamos a Hondarribia a pasar el día con la máxima tranquilidad. Aparcamos el auto y buscamos un lugar para tomar unos vinos y un bocado de algo apetitoso. Pensamos en el Ardoka pero cuando llegamos nos encontramos el establecimiento cerrado por descanso. Ocupamos una mesa en la terraza contigua, el bar Senra, donde nos premiamos con unos crianzas y un pintxo de salmón y antxoas muy rico. La calle está animada y la gente se ocupa de sus asuntos. Nos entra el apetito y tiramos para Nagusia Kalea, paramos en el Bar Etxeberría pero esta vez solo nos ofrecen unas raciones y no nos conformamos, nos recomiendan bajar la calle para encontrar el bar Larra donde nos sugieren un menú extraordinario por 13 euros. Nos acomodamos y tomamos una sopa de pescado y una mixta, después un guiso de toro y un bonito con salsa de pimientos y tomate con patatas panadera. Todo muy bien cocinado y en su punto, sabroso, muy rico. Bueno, sano y barato. Divertido. Volveremos. Un lugar a tener en cuenta. Los cafés los tomamos en la plaza de Armas, en el Ttopara Café, un lugar que nos encanta. En general lo pasamos muy bien aunque siempre encuentras a alguien entrometido y molesto que no sabe ocuparse de sus asuntos e interfiere la existencia de los demás. Una pena. A esos los ignoramos. Una jornada estupenda. Nosotros vivimos y dejamos vivir. Somos neutrales, dejamos los lugares como los encontramos. Punto.