Nos acercamos a Orio con la intención de pasar un día tranquilo y disfrutar del buen tiempo. El pueblo está animado. Aparcamos en la entrada de la población y nos encaminamos al centro con nuestros bártulos habituales, entre los que destacan la cantimplora y la cámara de fotos. Encontramos una plaza a la vera de la ría llena de un público alegre y tranquilo y ocupamos una mesa del Kolon Txiki donde nos tomamos unos vinitos con unas aceitunas y unas guindas en un ambiente fantástico. Charlamos sobre las cosas de la vida. Damos un paseo a ritmo lento, contemplando la vida de los barrios en dirección a la playa, como hace buen día y es sábado la gente toma el sol y se baña, se relaciona en las terrazas y pasa un día agradable. Notamos el apetito. Encontramos el ANTILLA, Edaritegia – Jatetxea, recomendado por un amable vecino y tomamos lugar en una mesa en el exterior, frente a la Iglesia. Nos tomamos un menú típico de Orio, sardinas de la temporada con ensalada y un sargo a la espalda con una mixta. Un manjar. Nos tomamos unos cafecitos y damos un paseo por el río. Hemos pasado una jornada estupenda, muy tranquila. Regresamos a casa y cuando entramos en Trincherpe una frase ronda mi cabeza, bienvenido al infierno.
Siempre digo lo mismo, vive y deja vivir. Que cada uno se ocupe de sus asuntos con libertad, no viva la vida de los otros, no destruya a su vecino y descarte el odio y la ira de su existencia. No todos somos iguales ni pensamos lo mismo. No somos idénticos. No agreda. Tenga respeto y consideración y no se invente mentiras ni practique el chismorreo malvado.
Gracias.



































