Sobre la bahía donostiarra, un mirador incomparable. LLegamos con el Sol en el zénit, hace un día esplendido. Nos sentamos en una terraza y disfrutamos tranquilamente de la luz, de unos vinitos y unas patatitas fritas. Los pájaros acuden a saludarnos y comen con nosotros. Todo está bien. Como nos entra el apetito y después de un aperitivo moderado nos encaminamos al Asador Alaia, donde somos atendidos con amabilidad y damos cuenta de unos buenos alimentos. Ofrecemos gracias por las bondades de la vida. Se respira paz. Por fín y para concluir una velada fantástica nos tomamos un cafecito en la plaza del pueblo en el resturante Mendizorrotz.
Disfruten de la vida en paz y libertad. Vivan y dejen vivir.







